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domingo, 30 de mayo de 2010

Hara Kiri

El seppuku o hara kiri es el ritual de suicido que usaban los samurai como forma de demostrar que aceptaban la responsabilidad de sus acciones. Este suicidio se llevaba a cabo arrodillándose y clavándose una espada en el estómago hasta morir.
Al hundirse la espada en el estómago debía hacer unos movimientos determinados: la espada debía entrar por el lado izquierdo del estómago, continuar hasta la derecha, volver al centro y subir hasta el esternón. Como mancharse las manos de sangre era una deshonra, el samurai debía a la vez sujetar un pañuelo para no salpicarse.

El seppuku es una parte del bushido o código de honor samurai. Hoy en día es extremadamente raro este tipo de suicidio, sin embargo en la cultura está todavía presente y sigue siendo nombrado para situaciones potenciales de profundo fracaso. El último suicido conocido utilizando el ritual del seppuku fue en 1970 y extrañó incluso a los japoneses.

En Japón, un hombre que es respetado por ser una buena persona y tener altos principios morales se dice que "tiene estómago".

En los tiempos de la clase samurai y el código bushido se respetaba el abdomen porque se consideraba que era el lugar donde vivía el espíritu, así cuando un guerrero tenía que asumir la responsabilidad de sus actos y tenía que morir, lo hacía cortándose su abdomen.



Durante el periodo Edo en los que la clase samurai era la clase dominante, el seppuku llegó a ser la forma de pena capital. El permitir a los guerreros que murieran por su propia mano les daba la última oportunidad de que mostraran respeto por su honor. Para evitar contratiempos durante el ritual y evitar sufrimientos innecesarios, otra persona se mantenía de pie y le cortaba la cabeza tan pronto como el otro se cortaba su abdomen.

martes, 25 de mayo de 2010

Sonrientes



Alguna vez se habrán planteado el porqué de la permanente sonrisa en el rostro de los japoneses, pues bien, esta sonrisa es debida a la educación que reciben desde pequeños. Estaremos todos de acuerdo que la cara más agradable de una persona es la cara con una sonrisa. En una sociedad grupal en la que se intenta no destacar y que todo funcione bien y con armonía, lo más lógico y una regla para los japoneses es poner su cara más agradable en todas las ocasiones y a todas las personas. Esta "regla de vida" es un deber social que aplican incluso en situaciones traumáticas.
No hay que pensar en esta sonrisa como una muestra de resignación de la otra persona ya que lo podríamos confundir con debilidad de carácter y no lo es en absoluto. La realidad es que es una forma muy elaborada de comportamiento y etiqueta. Una forma de expresión del lenguaje basado en el silencio al que son tan aficionados los japoneses.
Esta sonrisa de auto-control a veces a los extranjeros nos puede sorprender e incluso irritar con lo que conviene que seamos conscientes de su significado.

Información de verjapon.com

jueves, 13 de mayo de 2010

Surgen las Geishas


“Geisha” significa literalmente “mujer de habilidades/artes”.

Entre 1780 y 1790, el país del sol naciente conoce un terrible período de miseria y hambre: el arroz, almacenado por comerciantes sin ningún escrúpulo, alcanza precios desbordantes; los actos violentos perpetrados por hordas de pobres infelices hambrientos se multiplican.
Secuestradas, robadas, vendidas a partir de los cinco años, las niñas pertenecientes a las familias arruinadas de la ciudad o del campo se hallan entonces recluidas durante largos años en esos barrios llamados "de los placeres".
El Yoshiwara, en Edo era uno de los barrios más conocidos; las jóvenes reclutadas por multitudes se hundirán detrás de hermosas fachadas de "prisiones doradas". Una vez que se ha franqueado el recinto de este mundo de paréntesis, de este universo aparte, donde todo parece obedecer al principio de un placer que se conjuga solamente en lo masculino, será el final de cualquier libertad para ellas.
Todo el aprendizaje estaba lleno de vejaciones, injusticias y selecciones, una muchacha fea no tenia acceso, las destinaban a las tareas más duras. Mientras las más agraciadas, tenían la esperanza de acceder al preciado rango de cortesanas.

Cuando una de las muchachilla llegaba a una de esas "casas", se le atribuía un nombre nuevo, signo de pertenencia a otro mundo, con frecuencia era el de una flor. Primero servirán a una cortesana, se llamaban Kamuro (término utilizado para las muchachas que sirven en la corte imperial) y deben obedecer al menor de los deseos y caprichos de su señora. Si el destino le había dotado de talento y gracia, comenzaba entonces un gran ciclo educativo a lo largo del cual aprendía todas las artes heredadas del Japón antiguo: la música, la poesía, el ikebana (arte de componer los ramos de flores), el chanoyu (la ancestral ceremonia del té), el juego de los inciensos, sin olvidar la reina de las disciplinas: la caligrafía. Al finalizar este aprendizaje, la pequeña kamuro, que tenía entre 13 y 14 años, entraba en el cerrado círculo de las cortesanas: una gran fiesta se celebraba en honor de su nuevo estatus. Adornada, mimada como ídolo, se paseaba a la adolescente por las calles de Yoshiwara durante los cinco días que duraba la celebración. Era sólo tras este rito que aprendía otros rituales que tendría que utilizar en su futuro oficio, pasando de kamuro a shiso (literalmente "nueva formada").


Pocas eran las que, en efecto, podían esperar salir del Yoshiwara con la cabeza alta y el corazón libre; es decir; compradas de nuevo, en el sentido literal del término, por un hombre rico y poderoso que aceptase cancelar la deuda, casi inextinguible, contraída por los derechos de la educación. Sistema cuanto más perverso, pues condenaba, desde la más tierna infancia, a una criatura a la prostitución. Superada la treintena, la mayor parte de las cortesanas abandonaba la protección de la casa para convertirse en teppo (prostituta de bajo rango), condenada a vender lo que le quedaba de sus encantos en las colindantes a su antigua prisión

Información sacada de:
http://www.mistralbonsai.com/esp/free/articulos/2005/geisha/geishas3.htm

sábado, 8 de mayo de 2010

Maneki Neko


A parte de ser muy religiosos, los japoneses son también tremendamente supersticiosos. Este gatito con una pata alzada que observamos es el llamado “Maneki Neko” que literalmente significa “gato que invita a pasar”. Es un icono de suerte para su dueño, es habitual ver a estos gatos en negocios puesto que su pata alzada atrae clientela.
Estas figuras pueden estar hechas de cerámica o porcelana y también de plástico que suelen tener movimiento en la pata alzada del gato.
Existen varias leyendas sobre este icono pero la más conocida es aquella que cuenta que en el siglo XVII existía en Tokio un templo en muy mal estado y con graves problemas económicos. El sacerdote de aquel templo era muy pobre y aún así la poca comida que tenía la compartía con su gato.
Un día, un hombre de mucha fortuna e importancia fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que moderara la tormenta, el hombre vio que un gato le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. El hombre, asombrado, siguió al gato y dejó atrás el árbol donde se había refugiado y justo al hacerlo cayó un rayo en el árbol.
A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote y financió las reparaciones del templo y éste prosperó, por lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre.
Con el tiempo, cuando el gato se murió lo enterraron e hicieron en su honor el “maneki neko” por lo que ahora representa suerte a los visitantes.



Según el color, el maneki neko nos atraerá un tipo de suerte u otra:

Tres colores (blanco, negro, marrón): buena suerte en los viajes
Verde: suerte en los estudios, en el hogar y en salud
Blanco: símbolo de pureza, suerte en el porvenir de cosas buenas
Dorado: suerte en el dinero
Rosa: suerte en el amor
Negro: ahuyenta la mala suerte
Azul: suerte para cumplir los sueños y deseos

jueves, 6 de mayo de 2010

Kawaii


El fenómeno Kawaii en Japón tiene que ver con todo aquello que expresa ternura. Kawaii significa "lindo" "mono" "tierno" "bonito" y se utiliza para designar dichos adjetivos. Todo aquello kawaii, juguetes, peluches, muñecas suele tener formas redondeadas y colores pastel y trasmiten relajación y ternura.
En occidente lo kawaii puede ser considerado "infantil" sin envargo en Japón es un fenómeno cultural, el concepto "kawaii" se ha aceptado integrándose como parte de la cultura japonesa y de la identidad nacional.
Uno de los principales y más conocidos iconos kawaii es la conocida gatita Hello Kitty.
Pertenece a la compañía Sanrio y sus productos son muy populares en todo el mundo.


Podemos encontrar desde peluches y muñecos hasta comida kawaii, menús laboriosos con distintas formas y colores como los siguientes